Hola, soy Olga Torres, colaboro desde hace 23 años en el Departamento de Trabajo Social de la Casa Hogar, aunque cuando yo entré muchas personas la conocían como La Prevocacional.
Era un lugar completamente diferente a la actualidad. Se veía un ambiente muy gris, logramos cumplir con las necesidades básicas de los adolescentes varones, quienes llegaban porque estaban presentando problemas de conducta. Sus familias nos decían que eran “incorregibles”. Veías esas caritas de enojo, sus miradas te gritaban que no querían estar aquí, pero las circunstancias, su contexto familiar, padres ausentes, el vivir en comunidades de alto riesgo, los llevaban a involucrarse en actividades muchas veces ilícitas.
En la actualidad, y desde hace algunos años se trabaja con un Modelo de Atención integral. La Institución, ahora Casa Hogar Padre Severiano Martínez, continúa atendiendo a niños y adolescentes, ahora también niñas, en situación de vulnerabilidad, pero se realiza la intervención no solamente con ellos y ellas, sino también con la familia y su contexto, en la búsqueda de generar cambios positivos que permitan la reintegración y sean un ejemplo positivo en su núcleo familiar.
Ahora vemos caras de esperanza, con deseos de superación, ganas de estudiar, niñas, niños y adolescentes que están explotando sus habilidades y desarrollando otras más con el deseo de ser personas de éxito. Se ha despertado en ellos y ellas el interés por la música, las artes, el aprender otro idioma, ser participativos y no espectadores.
Cuando algún ex alumno llega a visitarme me siento feliz y orgullosa de mi trabajo, sé que lo que he estado haciendo ha sido trascendental en la vida de alguna persona.

